reo ser mejor como madre, crecí, pase por todos los inconvenientes que depara el destino. No fue fácil. Llegar y aprender, disfrutar lo logrado, nerviosa, serena y llevar cuatro niños adelante.
Termine con los catarros, sarampión de mis bebes, sus léxicos y el llanto sin lagrimas. Apuesto a la psicología infantil, hoy son adultos y los trato como ellos son, sin restricciones.
Talvez no olviden la educación que fluimos. Seguimos trabajando con su papa para fraternizarlos en este moderno mundo que les toca vivir, tan vertiginoso y frustrante.
Algunos de ellos en el secundario, otros en los negocios... quedo sola. Apago la luz de mí cerebro y salgo a dar una vuelta. Leo un libro, enciendo la radio o entro en la nebulosa mirando una mosca atrevida que me mira con ojos saltones, como pidiéndome perdón por la confianza. Estoy espejadísima con la quietud y soledad.
Voy a recibirme de cuenta calzado, voy a sus cuartos miro los colores, los coloco nuevamente donde estaban, es un entretenimiento eficaz.
Las horas corren, ladra mi gran compañera, se da cuenta que es nuestro primer día solas.
Seré fuerte por que ellos son mi gran amor.
Siento que alguien sube la escalera, espero llamen a la puerta sabiendo... pregunto inocente ¿quién es? y unas vocecitas como las luces del árbol de navidad a dúo dicen: "Nosotros mamita".

                                                  Gladys Ovadilla

 

 

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