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uteándome con la felicidad, llegó el miércoles esperado;
regocijada de aventura, el día nos asfixiaba.
Un calor húmedo trasgresor, nos irritaba.
Nos encontrábamos los que iríamos a la Feria del Libro,
estábamos todos y partimos. Positiva al viaje, la combi me devolvió el
negativismo de
sentirme bien, cuando me acomodé en ella.
En un asiento desvencijado y mal trecho con un fierro
salido de su tapizado, justo bajo las ruedas que me
mecían como coctelera,... el fierrito me golpeó la
cadera, con mis manos toqué al terrorista que mancillaba
mi cuerpo y tranquila retiré mi columna lejos de él.
Seguí viajando sin quejarme, como es mi costumbre.
Llegamos, fijamos un lugar para el encuentro del regreso,
me paré en la cola de entradas, mientras gotas gordas y
enormes caían sobre el público, breve y engorroso hasta
el cielo lloroso.
Cada una fue por su lado al comienzo de tan atractivo paseo.
Comenzó la decoración de los stands, la
muchedumbre se arremolina en las editoriales conocidas,
preguntas, más preguntas, compran poco.
Planeta es una de las más conocidas para mí, tiene
variedad de autores antiguos y desconocidos, comprar los
recomendados y leerlos te transportan donde el escritor
desea y vos te dejas llevar tranquila, variante
embellecida, cautivante.....regresamos.
Gladys Ovadilla
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