Siempre me tomas de las manos
como viento enfurecido
mis caricias son tan suaves
detengo tu ímpetu salvaje.
Caricias que siente tu cuerpo
latidos de esperanza, mi corazón
cuando tratas de mirarme,
sostenerme con tu cuerpo
aflojas mi dolor interminable.
Nos miramos a los ojos,
fluye el amor que nos tenemos,
nuestras manos se detienen,
se enlazan, se aferran, se sostienen.
¡Incrédulos! los que intentan alejarnos,
de este amor libre y consistente,
ni el árbol mas añoso  ha de vernos,
ni las gaviotas de mar amanecido,
todos correrán por nosotros
seremos, tomados de las manos,
mas poéticos,
de un sol bordando sus colores.