

Lastimeros harapos endurecidos
por el frío y el viento traslúcido,
que envuelven tu cuerpo curtido
y no dejan acallar tu
desventura.
Tus ojos agua dulce
de los ríos
esperan soñadores una
ayuda.
Que alumbre tu figura
en la rivera,
y la luna desdibuje
en el agua tu
finura.
Acudirán a ti
niña virginal y perezosa,
eres pobre, desprolija, valiente,
hermosa.
Quisiera detenerte en la mirada
tu vestimenta opaca
tu belleza, el adiós resta
tristeza.
Gladys Ovadilla