Donde escucho grillos que corean su canción, las mariposas
son vedette, contorsionistas, inquietas bailan con gracia.
En el verde del campo milagroso, asoma lo amarillo y colorado,
donde el suelo prodigioso da sus frutos para el mundo.
Me comprometo a los añosos árboles tomar su sombra secreta,
y compartir el aroma de ellos, hamacándome al suave viento.
Me arrastré más allá del horizonte, cultivan trigo amarillo también,
las amapolas que al verlas desde lejos te atrapa su color.
¡Que espectáculo!, son las maravillas de la tierra y el sol.
Lucida de paz, congelo mis pies en esta tierra, inundada de
rojas flores servirán de collares, adornaran mi peinado
Imaginario, la prolijidad de estos cultivos donde los colores chinos
se mezclan con el púrpura.
Arduo trabajo del sembrador, llevará harina por el mundo entero.
Tiritarán los pájaros mensajeros, para encontrar el pan donde irá primero;
Las mujeres Amasaran por los niños ¡no lloren más!,
Confidentes de estas tierras, el cultivador,
se pasea, orgulloso, como él, nadie prefiere sus trigos y amapolas.
El silencio refleja la bravura de un sol intenso, que marchita
al bermellón radiante de verse florecido al lado del ambarino,
Tan útiles y tan queridos.
Me voy alejando del campo, llevando en mis ojos los colores,
mis oídos también fueron platicados
lo mejor, una sensación de paz terrenal inolvidable.

                              

                                                         Gladys Ovadilla
 

 

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